Plástico en diésel, ¿es posible?

Plástico en diésel, ¿es posible?

El problema de la contaminación en nuestro planeta es algo que debe de preocuparnos a todos. De hecho, uno de los recursos que más usamos en nuestro día a día, es el que más contamina, estamos hablando del polietileno, es decir, el plástico más común.

Plástico en diésel, ¿es posible?
Plástico en diésel, ¿es posible?

Por suerte, un grupo de científicos chinos ha creado un método para transformar el polietileno en combustible diésel.

El plástico es un recurso que usamos a diario y para prácticamente todo, desde comer hasta trabajar, por este motivo, cada año se fabrican más de 100 millones de toneladas de polietileno, destinadas al consumo y recursos humanos. Una de las grandes desventajas que tiene el plástico es que es químicamente inerte, es decir, que tarda mucho tiempo en degradarse, cientos o miles de años.

Entonces… ¿qué hacer con el plástico?

Para eliminarlo del todo, lo más efectivo es quemarlo, pero este proceso es tan contaminante como dejarlo estar, ya que el humo que se desprendería de este proceso es altamente contaminante para la capa de ozono.

Un grupo de investigadores de la Academia China de las Ciencias para haber encontrado una alternativa bastante interesante. Uno de sus reconocimientos fue degradar el polietileno a una temperatura de 150º C, añadiendo un catalizador de iridio a la reacción.

Cuando hablamos de degradar el polietileno, nos referimos a cambiar sus propiedades, como pueden ser el color, la forma, etcétera. Una vez cambiadas sus características podemos “moldearlas” para conseguir nuestros propósitos.

El químico orgánico Zheng Huang explica que “los subproductos producidos por la reacción de degradación son mucho más limpios que los obtenidos en métodos convencionales de combustión”, con lo que los productos resultantes pueden ser utilizados como combustible líquido. Esto fue demostrado por el equipo de investigadores de Huang.

Nuevo reto para los investigadores

Como siempre en el mundo de la ciencia hay que ir un paso hacia adelante. El problema con el que se encuentra ahora el grupo de Huang, es como escalar ese proceso a cantidades mucho más grandes, es decir, a toneladas de plástico desechado.

Por cada parte de catalizador de iridio pueden degradar alrededor de unas 30 piezas de plástico, pero esto no es suficiente. Necesitarían esa proporción al menos “un millón a uno”, es decir, que por cada catalizador de iridio se desgraden un millón de piezas de plástico. Sólo así podría salir rentable y comercializar dicha investigación.

Otro problema añadido es que el coste del catalizador es excesivamente caro, ya que el iridio es un material precioso que pertenece a la familia del platino. Para abaratar costes, Huang y su equipo están buscando formas para reemplazar este material por otro más económico.

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